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F V D
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Mi Querido hermano y amigo Bruno:
Esta mañana celebré la misa por vos. Quería unir a la acción de gracias de Jesús al Padre tu operación que ha salido muy bien y además todo lo que significa tu ser sacerdotal, desde aquel 20 de Diciembre de 1969, en la capilla de la Sagrada Familia de Villa Betharram en Adrogué.
Eucaristía, acción de gracias porque he tenido la suerte de compartir unos cuantos de los 40 años de esa vida sacerdotal que te regaló Jesús para el bien de los hombres. Muchas alegrías y algunos sufrimientos. Alumnos y exalumnos. Padres y papuchos. Directivos, profesores y catequistas. Energía “derrochada” para servir. Noches durmiendo en el micro para asistir a reuniones de la Congregación y para participar de las alegrías y los sufrimientos de tus padres, hermanos y sobrinos. Días y días en Calamuchita. Jornadas, campamentos, retiros. Oraciones, confesiones , misas, casamientos de exalumnos, profesores y catequistas. Subidas al Champaquí, al López, al Catedral, al Tronador, al Ventisquero Frías, Rostros gravados en tu corazón y presentados como sacerdote al Corazón de Jesús, el Sacerdote eterno y servidor del Padre. Personas que accedieron al Amor de Dios a través de tus manos ungidas hace 40 años para consagrar, bendecir, perdonar, consolar, alentar, corregir…
Eucaristía, acción de gracias por el amor que tenés a la Congregación. ¡Amor por las personas! ¡Amor por el carisma! ¡Amor por la misión! Amor por la educación y amor por pobres. Recuerdo muy bien lo que trabajaste con la gente de Rosario para elaborar el Ideario de los colegios. Recuerdo tus luchas para defender en las reuniones de la Congregación la valorización de la misión educativa. Recuerdo tu lucha para hacer de aquel grupo misionero de selectos el grupo misionero de la Provincia, abierto a todos. Recuerdo mi primera misión contigo en Siján. Vos ya habías hecho otras, y las que has seguido haciendo todos los años, creo que sin faltar ninguno. Recuerdo también todo lo que hiciste por la Casa del Niño de Adrogué y tu apoyo permanente a la nocturna de Barracas y a los Colegios San Miguel Garicoits de Rosario y de Martín Coronado. ¡ Y cuánto me olvidaré…!
En este año sacerdotal encarnás bien al sacerdote que soñó San Miguel Garicoits. Sos de verdad un sacerdote betharramita, discípulo y misionero del Sagrado Corazón de Jesús. Desde su nacimiento, decía San Miguel Garicoits, el Niño-Dios nos traza el camino, se lanza, corre, va siempre adelante, en el desamparo, en la aflicción. ¡Estemos orgullosos de seguirlo! ¡Que estos caminos trazados por un Dios no sean para nosotros caminos desconocidos y extraños, sino el camino real, por donde avanzaremos, orgullosos de nuestra gloria, felices por nuestra seguridad!(D.S.107).
Con San Miguel Garicoits que quería que el magnificar fuera nuestro canto preferido y unido a toda la Iglesia cantaré esta tarde el canto de María. Proclamo la grandeza del Señor que te eligió, te llamó, te consagró y te envió para ser su presencia sacramental en medio de tantas persona. Proclamo la grandeza del Señor que protegió tu fidelidad y ha hecho por ti tantas cosas buenas entre los hombres y mujeres entre quienes has vivido. Proclamo la grandeza del Señor que hace crecer en el mundo tantas semillas de bondad y de amor que has sembrado. Proclamo la Grandeza del Señor con todos los que te quieren y te acompañan en este momento, sobre todo con Antonia y Pascual y la Comunidad educativa de Rosario, que has aprendido a querer tanto. Proclamo la grandeza del Señor y le pido que siga bendiciéndote y sirviéndose de vos para seguir pasando por el mundo haciendo el bien, como Jesús.
Te mando un fuerte abrazo desde el Corazón de Jesús, donde nos encontramos todos los días. Gaspar scj